El alba me descubre semi desnuda;
desnuda y silente, casi despierta, casi dormida;
ardiente y jugosa, entregada toda,
al placer de los espasmos,
y de la locura.
Nos guía el timón de los instintos mismos;
se confunden los sueños, con las realidades,
nido de caricias que exita hasta Morfeo
que se rinde y nos libra a merced del deseo.
Las lenguas comulgan sus humedades,
los labios, humedos y hambrientos
ansiosos por cubrirse de sagrada espuma.
Como animales que rugen de ternura
enredamos, sincronía perfecta, quedamos unidos,
se mezclan los olores, los sabores y sentidos;
las texturas suaves, de rosados senos ergidos;
las caricias en espaldas, brillantes y enardecidas,
engranaje perfecto entre manos y muslos
se confunden hasta fundirse,
derritiéndose, de placer y agonía.
Brota el elixir del placer desesperado
como escupe un volcán en un orgasmo explosivo.
Es en la somnolencia de la madrugada
entre el instinto salvaje y la casta calma
el deseo y el sexo nos dejan,
casi despiertos, casi dormidos.
desnuda y silente, casi despierta, casi dormida;
ardiente y jugosa, entregada toda,
al placer de los espasmos,
y de la locura.
Nos guía el timón de los instintos mismos;
se confunden los sueños, con las realidades,
nido de caricias que exita hasta Morfeo
que se rinde y nos libra a merced del deseo.
Las lenguas comulgan sus humedades,
los labios, humedos y hambrientos
ansiosos por cubrirse de sagrada espuma.
Como animales que rugen de ternura
enredamos, sincronía perfecta, quedamos unidos,
se mezclan los olores, los sabores y sentidos;
las texturas suaves, de rosados senos ergidos;
las caricias en espaldas, brillantes y enardecidas,
engranaje perfecto entre manos y muslos
se confunden hasta fundirse,
derritiéndose, de placer y agonía.
Brota el elixir del placer desesperado
como escupe un volcán en un orgasmo explosivo.
Es en la somnolencia de la madrugada
entre el instinto salvaje y la casta calma
el deseo y el sexo nos dejan,
casi despiertos, casi dormidos.
Como cuando el silencio es posible
ResponderEliminary las palabras empiezan a temblar.
Hola Jorge, un gusto tu paso por acá.
EliminarLa Santa cruz del sur es una de las ciudades que me llaman y que cada tanto me doy una vuelta por ahi, Rio Gallegos ... dos mundos distintos de día y de noche. REcuerdo las luces de una avenida principal, una noche que entré a cargar combustible. Pasee un rato, y partí de nuevo. Las rutas, oscuras, muy oscuras, me venció el sueño y dormí al costado del camino, cuando me desperté, ya ni el zorro que me acompañaba estaba en su lugar y el sol asomaba impetuoso por detrás de una lomada... era verano y hacía mucho frío, lo calmé con café caliente de una estación de servicio que para mis ojos era un Eden y seuí camino.
Gracias por pasar!
Casi, como estar en la frontera de las cosas.
ResponderEliminarCasi, como tantear la fina y delgada línea que separa sueños y realidad ...
EliminarMarce, gracias por tu visita! Abrazo grande