miércoles, 28 de noviembre de 2012

Como en Baudelaire


Cabalga y se agita en mis venas sangre briosa
Como el demonio de una flor de Baudelaire.

Enloquecida al sentir tus labios en mi piel
Ferviente me reconstruyen tus manos toscas
Caricia tras caricia
Ecuánime tu esencia me encuentra sin dormir
Habiendo escapado aquel venenoso infierno
Dejado por tu ausencia.
Tu voz cala hondo en mis sentidos
saboreo tus palabras,
palabras que me tocan, me erizan y me matan.
me reviven, me instan, me llenan y extasían.
Tu voz, tus ojos voraces que me lamen,
tus labios que santos me rezan,
poesías silenciosas que se escapan
patinando por la pulpa de tu boca.
Eres apenas la chispa que me enciende
Haces cabalgar en mis venas sangre briosa
 
Como el demonio de una flor de Baudelaire.

2 comentarios:

  1. ¡Qué bueno, Rita! Hermoso, muy bien logrado poema. Un abrazo grande.

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    1. Gracias Marce, me alegra mucho tu visita. Abrazo

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